Tp 12 – DOCUMENTO 04
PASTORAL DETRÁS DEL VELO
"Por el Prof. Claudio
Cruces – Monografía final del curso de Psicología Pastoral “Cuidando el rebaño del Señor” del cual es su
segundo egresado."
En eso, el velo del templo
se rasgó en dos, desde arriba hacia abajo. La tierra tembló, y las rocas se partieron. Mateo 27:51
El templo de Israel tenía básicamente dos compartimentos: 1.- el lugar Santo y 2.-
el lugar Santísimo. A este segundo habitáculo sólo tenía acceso anualmente el Sumo Sacerdote; el resto del pueblo solamente
podía ingresar al lugar santo, y en aquella fiesta anual cuando el Sumo Sacerdote ingresaba en el lugar Santísimo, el pueblo
esperaba afuera sin saber qué pasaba. Elementos que otrora habían sido símbolos de la bendición directa de Dios hacia su pueblo
(el Maná por ejemplo), ahora estaban ocultas e inaccesibles a la voluntad
popular. En todos los tiempos el poder necesita mantener oculto
a los ojos del pueblo lo que a éste le pertenece (el fruto de su trabajo, la tierra, los medios de producción). Esconder estas
cosas es la única forma que la prepotencia tiene de perpetuarse. Salvando diferencias y sólo a manera de ejemplo podríamos
decir también hoy sucede lo mismo: el pueblo se ve impedido de acceder a lo que es suyo. Tenemos un lugar donde se desenvuelve
el pueblo y otro donde se manejan “los sacerdotes” del poder. ¿Qué había en aquel lugar santísimo? Básicamente
lo mismo que hay en el actual: la ley y la vara que rigen a los que estamos “del otro lado del velo”. La película
Matrix lo muestra crudamente: vivimos en una irrealidad creada por el poder para que veamos lo que a su entender, debemos
ver. Es como si miráramos una película: creemos que lo que vemos es real y dinámico y sólo estamos viendo una seguidilla de
fotos estáticas. Nosotros creemos que se mueven, pero es sólo una ilusión óptica. Recuerdo a mi bisabuela cuando ya viejita
miraba las películas de “Tita Merello” de las décadas del ’40 ó ’50 y comentaba ¡Qué bien que se mantiene!...
Tal vez nos de risa pero ¿nos causa gracia cuando a nosotros a diario nos hacen creer irrealidades que compramos como espejitos
mágicos? El ministerio de Cristo rasgó el velo para que todos podamos distinguir claramente entre la irrealidad y la verdad.
El se auto - definió con 3 palabras "Yo soy el camino, la verdad y la vida”. No hay camino que transitar, no hay vida
que vivir si no hay verdad que experimentar. Todo lo hasta aquí dicho nos lleva a pensar que el agente pastoral de la
actualidad debe conocer bien no sólo la individualidad del asesorado sino también el medio histórico, geográfico y de clase
en el que se desenvuelve para dar una lectura acertada del discurso del poder pues es la única forma de colaborar en el proceso
de salud de una sociedad que perece sin a veces haber vivido. El tema no quedará agotado, ni aún iniciado en esta breve monografía,
sólo pretendo dejar la inquietud punteando algunas realidades actuales que considero deben ser analizadas por los actores
sociales y pastorales en este nuevo milenio.
1.- ¿Qué es el hombre? Adhiero
a lo que dice Erich Fromm en su libro El arte de amar que esta pregunta está mal hecha y no merece ser respondida.
El hecho es que “¿Qué?” Se pregunta cuando nos referimos a un objeto; cuando hacemos mención al ser - humano nos
debemos interrogar ¿Quién es el hombre? Pregunta que no es nada estéril porque si queremos predicar el evangelio debemos saber
a quién Jesús vino a salvar. El dualismo que separa a las almas de los cuerpos haciendo a aquella creación de Dios y a
estos prisión demoníaca ha introducido en la antigüedad un falso concepto antropológico. Hoy sabemos que el hombre no es un
alma separada de su cuerpo sino un ser integral al que causaríamos más problemas que beneficios si sólo nos ocupáramos de
un sector de su pluralidad en descrédito de los otros. Sabemos que el hombre es un ser espiritual, no cabe de ello ninguna
duda. Pero deberíamos redefinir la palabra “espiritual” para desempolvarla de lo metafísico. Recuerdo una conferencia
de Luis Segundo que dio una definición excelente: “espiritualidad –dijo- es el espíritu con que se ve la realidad.
El hombre, por creación de Dios es un ser físico (Dios creo al “soma”), también es un ser mental, social, cultural...
y cuando Cristo lo salvó, redimió a la totalidad de su ser y no a un fragmento del mismo. Esto quiere decir que cuando
hablamos de salvación, santidad, etc. Estamos involucrando en la obra de Jesús a todo el ser humano: El no redimió solamente
nuestra alma. Su salvación involucra nuestro ser físico, nuestra psique, nuestro ser social, político y cultural. Por todo
ello el Señor se hizo hombre.
2.- Una definición de la problemática humana.
Es una mezcla extraña, pero tanto Freud, como Marx como también otros pensadores de la modernidad describen bajo palabras
modernas, la definición bíblica del apóstol Pablo en Romanos 7. Tanto la tópica Freudiana, en su lucha entre ello y superyo,
como Marx en su temática de la alienación y Nietzche hablando de la debilidad, se aproximan a la lucha interna que plantea
el apóstol que nos presenta a un hombre interior despojado de su obra por una ley en parte externa más poderosa que su yo.
(1) En parte externa, porque “el superyo es una instancia que encarna la ley moral”(2), una ley impuesta desde
afuera por la ley del padre y las exigencias sociales. En la modernidad, muchos “no creyentes” descubrieron
lo mismo que había dicho Pablo: el hombre está alienado. Sin embargo, creo que esa alienación tiene para cada autor una causa
diferente: Freud la ve en su no - resolución de conflictos internos que básicamente tiene que ver con su relación afectiva
de los primeros años de vida. También Fromm, habla de la alienación como un problema de la separación (separatidad, si usamos
su expresión) sin retorno que el hombre tiene con la naturaleza. También vieron el problema de la alienación pero atribuyéndoselo
a otros factores pensadores como Nietzche, Kafka y Marx. Este último, sabemos, vio la alienación del hombre en las relaciones
sociales. Básicamente en las relaciones de producción. De hecho cuesta divorciar al hombre de la sociedad porque el hombre
es un ser social. En otras palabras: cuando me nombro, estoy aludiendo a cada uno de los que me habitan y me componen: familiares,
amigos, sociedad en general, porque nadie es hombre separado de la sociedad. El problema no es sólo un debate interno
– externo producido por el pecado. Ni es mi relación con mis padres en mi niñez, ni la angustia existencial, ni la separación
irrevocable con la madre naturaleza. O mejor dicho, es todo eso, unido a un problema social relacionado a los sistemas de
producción: es alienante, no cabe duda, que pase mi vida fabricando casas mientras tengo que alquilar o vivir en un rancho
de lata. La pregunta: ¿Podré enfermarme porque estoy socialmente alienado? ¿Tiene el agente pastoral que preocuparse por el
hombre – individuo o también le debe preocupar los factores que enferman y alienan al hombre – sociedad? Los
cristianos (tanto católicos como evangélicos) caemos con frecuencia en el error de pensar que para cambiar a la sociedad debemos
cambiar al individuo, que automáticamente el cambio social será consecuencia del cambio interior de cada uno. Consideramos
que tal afirmación está sustentada por una falsa definición antropológica: el hombre no es un individuo aislado, es un ser
social, así lo ha creado Dios, por lo tanto cada respuesta que apunte a la salud del ser humano debe ser una respuesta que
apunte al hombre – en – sociedad. Entendiendo sociedad no como un “amontonamiento de individuos” sino
“un sistema de interacciones o relaciones humanas que constituyen al individuo y forman parte de su condición humana
total” (3)
3.- Hombre, cultura y sociedad Analizando a Piaget
me preguntaba por qué tomar como universal las teorías (verdaderas, por cierto) que un hombre de otro siglo descubrió analizando
jóvenes de otra cultura. ¿Es lo mismo un niño de la burguesía francesa que un changuito quiaqueño? Fue grande mi asombro
cuando hace pocos días descubrí releyendo a Erich Fromm que él hace la misma crítica a Freud: “para Freud, el individuo
perteneciente a su cultura representa al hombre en general, y aquellas pasiones y angustias del hombre en la sociedad moderna
eran consideradas como fuerzas eternas arraigadas en la constitución biológica humana” (4) De hecho, mi limitación
en la materia no me permite criticar nada más ni nada menos que al padre de la psicología moderna, pero debemos reconocer
como cierto que hay una sola forma de comprender al hombre y es, como dijimos más arriba, analizando al hombre - en - situación.
Cuando el pastor, psicoanalista, o quien sea, se entrevista con una persona, comprende al escucharlo que no está ante
un sujeto aislado sino, como hemos visto, un ser que no solamente compone una sociedad sino que está compuesto por ella. Por
eso al hombre lo condicionan las raíces culturales, sociales y políticas de su endogrupo. Ningún hombre salió de una máquina
ensambladora; no hay moldes que estandaricen al ser humano. Si queremos ayudar al ser humano debemos conocerlo bien en su
condición social e histórica.
4. Propósito y despropósito de la palabra ¿Y
si después de tantas palabras no sobrevive la palabra? Cesar Vallejos Si algo sabemos los escritores es que las
palabras pueden llegar a cansarse y a enfermarse, como se cansan y enferman los hombres y los caballos. Hay palabras que,
a fuerza de ser repetidas y muchas veces mal empleadas, terminan por agotarse, por perder poco a poco su vitalidad. Julio
Cortazar Esto es lo que creo que hizo el poder alienante: envenenó la palabra, la privatizó, le quitó su verdadero
significado para invertir su sentido. Esto es así al punto de que muchas veces cuando escuchamos una palabra entendemos el
significado opuesto: amor puede interpretarse como negocio, democracia como autoritarismo; El deseo y el erotismo son vistos
como pecado y Dios pasó a comportarse como el mismo demonio (el tirano que ataca naciones para bajar el precio del petróleo
a sus hijos...) Esto hace que todo aquel que quiera trabajar con el ser humano deba tener bien claro que está posicionado
como en un espejo donde es necesario redefinir, interpretar y leer entre líneas hasta lo que parece mas obvio. Pongamos un
ejemplo: ya van varias veces que escucho hablar del matrimonio como de una sociedad comercial que se firma entre dos personas.
A simple vista parece un buen ejemplo, pero ¿comprendemos el error? Estamos hablando de que las relaciones de pareja se basan
en los mismos principios que una Sociedad Anónima: el fin es el lucro y el medio el poder. ¿Será esa la nueva definición de
amor? ¿Qué lucro puedo sacarle a mi mujer? ¿Y mis hijos? ¿Debo tratarlos con amor o hacerle sentir la “autoridad”
del padre de familia? Para muchos en la relación con sus hijos “la mano dura” es una demostración de amor. Esta
inversión del sentido de la palabra no es trivial. Estamos hablando de relaciones basadas en conceptos totalmente equivocados,
de un mundo que si se maneja así va camino de la autodestrucción. En el plano teológico, nunca nos detuvimos mucho tiempo
a analizar la inversión de sentidos, si así lo hiciéramos, comprenderíamos que muchas palabras no sólo carecen de significado
hoy, sino que además, se les da un sentido totalmente diferente, y hasta opuesta al que los autores del primer siglo de la
era cristiana quisieron dar. Botones de muestra son palabras como apocalipsis, que hoy en lugar de ser definida como “revelación”,
es sinónimo de “oculto” o de “caos”; o la palabra reino que hoy se entiende como un gobierno antidemocrático;
o peor aun, cuando hablamos de Jesús como rey, lo estamos definiendo con una palabra que hoy significa “déspota”
o “tirano”. Pero el problema no es sólo la inversión del sentido, hay algo que tal vez sea peor y es la quita
del sentido. Esto es a lo que Orwell llama el “doblepensar” o “el doblehablar”, una táctica muy usada
por aquellos que quieren disimular el verdadero sentido de lo que están diciendo. Así, por ejemplo, cuando con un propósito
económico quieren bombardear aldeas indefensas con mujeres embarazadas, ancianos y niños; hablan de “pacificación”.
Lo que se busca con esta verborragia incoherente es quitar la imagen de la palabra. Cuando escuchamos “pacificación”,
la imagen que viene a nuestra cabeza, no es la de aquella aldea, cuando un político habla en Argentina diciendo que “hay
que aumentar la seguridad”, nadie sospecha que se está aludiendo a la represión que pretenden imponer a un pueblo que
sufre. En 1949 Orwell escribe una novela futurista que se llama “1984” donde relata la vida en tres imperios
que luchan eternamente por el poder. Para conseguir dominar al pueblo, cada uno de estas fuerzas, creó lo que se dio en llamar:
la “neolengua”, un lenguaje que mediante la inversión de sentido y la quita de imágenes mentales, busca despojar
de significado al discurso, a tal punto que ya nadie, ni el propio Estado puede entender el mensaje que está queriendo dar.
“¿No se dan cuenta de que el objetivo de la •neolengua• es estrechar la amplitud del pensamiento? A la
postre el delito de pensar será literalmente imposible, porque no habrá palabras para expresarlo. Cada año... el grado de
conciencia se vuelve un poco menor...” (5)
5. Ilusiones necesarias.
Y conocerán la verdad y la verdad los hará libres. Jesús Todo agente pastoral se encontrará frente a este
problema: la sociedad está dominada por “formadores de conciencia”. Se supone que la libertad de pensamiento es
una de las virtudes de la democracia, no obstante, sabemos que los dueños del poder, aquellos inventores de la “neolengua”,
necesitan generar consenso, controlar el pensamiento para seguir haciendo de la democracia “el gobierno de los grupos
económicos”.
Así se inventan nuevas realidades para hacernos creer lo que debemos creer para el mejor funcionamiento
del sistema. Al pueblo alemán, hubo que hacerle creer en un tiempo que la culpa era de los judíos. Los norteamericanos, con
su tradición democrática, no podrían tolerar la invasión a un país con fines netamente comerciales y colonialistas, por eso
la propaganda buscó hacerles creer que su ejército iba a Irak a “luchar por la democracia”. Menem trató de que
los argentinos crean que la desocupación creciente de Argentina, producto de sus malas políticas económicas, era en realidad
culpa de los extranjeros residentes.
Los medios desinforman El norteamericano
James Mill, expresó que el papel de los medios de comunicación en una sociedad democrática es “adiestrar la mente de
la población para que manifieste una sana y virtuosa adhesión a su gobierno”(6). De acuerdo a esta visión, la democracia
es el gobierno de una elite y la propaganda está para fabricar el consenso necesario para que el dominio de aquellos pueda
seguir sobre una majada de crédulos. La propaganda ayuda a que, al decir de Rosseau “todos corran a colocarse las cadenas
que le aseguran la libertad”. En otras palabras: el mundo que vemos es irreal, un holograma. Quien quiera ver el
verdadero mundo debe mirar por detrás de esa cortina de humo que los medios de comunicación, guiados por los medios económicos
de poder han creado. Cuenta el cuento que el mago de Oz, se ocultaba tras una gran cortina para no dejar ver a sus visitantes
que en realidad él era un hombre pequeño e insignificante. Creo que la tarea de todo agente pastoral es ver detrás de aquella
cortina para conocer no sólo al verdadero opresor sino al verdadero oprimido, ver más allá del holograma que proyectan los
medios de comunicación, hacia el verdadero mundo y advertir la realidad, único medio de libertad.
6. Vos no existís Seguimos analizando el lenguaje pero ahora para introducirnos a otro tema. En Argentina,
hace un tiempo atrás se había puesto de moda, cuando se deseaba ignorar a alguien por alguna circunstancia decirle “¡callate,
vos no existís!” Frase difícil de digerir en un país con 30000 desaparecidos por pensar diferente que un gobierno dictatorial.
Pero lamentablemente es lo que sucede, miles de Argentinos hoy son menos que personas, literalmente no existen. Porque
están fuera del mercado laboral. Porque están fueras del sistema económico. Porque son pobres y a nadie le importa. Porque
son indios, negros, homosexuales, piqueteros... antes por lo menos se los discriminaba; ahora directamente ¡No existen! Un
psicólogo contemporáneo, Alfredo Moffat, relata una historia que puede ser ejemplificadora: cuenta que una vez vio a un mendigo
caminando por la avenida Santa Fe totalmente desnudo; por el otro lado, a punto de cruzarse con él deambulaba una señora con
su hija adolescente. Esto hizo prever al psicólogo un escándalo en puertas, pero grande fue su asombro cuando las dos mujeres
pasaron por su lado y no dijeron nada. ¿Por qué? Porque ni siquiera lo vieron. “No dijeron nada porque no existía. Ese
mendigo para ellas era una cosa, no era un sujeto sino un objeto”.(7)
También es cierto que en una sociedad
tan alienada como la actual, el anonimato hace que el hombre “no exista” como persona. Este es un desagradable
hecho con el que tiene que lidiar todo agente social: no estamos hablando de marginados, no hablamos de discriminados. Estamos
hablando de “desaparecidos sociales”
7. Pobreza y deshumanización
Yo no sé quien es más ladrón: el que roba un banco o el que lo fundó. Facundo Cabral Comparto plenamente
las palabras de Elsa Támez cuando dice que “hay una relación profunda entre la deshumanización psicológica (bajo la
dimensión de sentir la necesidad de aprobación como ser humano) y la deshumanización corporal, cultural y social, es decir,
donde se palpan las huellas de la desnutrición y de la insignificancia”(8) La pobreza deshumaniza, no sólo al desocupado,
sino también al “ocupado”, así dice Hugo Santos: “La desocupación no sólo funciona generando crisis personales,
vinculares y familiares sino también “disciplina” a los ocupados, cuya mayoría vive una situación de inseguridad
respecto de su permanencia laboral, de desprotección y de precarización en el mundo del trabajo” (9). Los gobiernos
proponen malas políticas económicas que producen pobres y desocupados, luego se disculpan echándole la culpa a los pobres
de su propia pobreza: “son vagos”, “no les gusta trabajar”, “los villeros son todos delincuentes”,
“los “cartoneros” son los culpables de la delincuencia”, etc. De esta manera los pobres y marginados
se ven, aparte de la problemática real que le ocasiona la pobreza, que tienen que afrontar todos los mitos, discriminación
y marginación que les propone la sociedad, sin contar los casos en que ellos mismos asumen el discurso del poder como real
despreciándose a si mismos o a sus compañeros echándose la culpa por la situación en que viven. “Si no se resuelve
la situación laboral, se pueden ir instalando los trastornos depresivos. El empobrecimiento material empuja el empobrecimiento
de la propia identidad”. (10)
Servir a dos señores Las palabras
de Jesús son contundentes: no se puede servir a dos señores. No obstante, la sociedad actual sirve al mercado como el dios
de la posmodernidad y lamentablemente, muchas iglesias se escudan tras el “evangelio de la prosperidad” para servir
a Mamón. El problema estriba en que en una sociedad donde el dios es el mercado, el eficientismo económico es el único
medio de estar en armonía con dios; la salvación por “gracia” se cambia por la doctrina de “salvación por
acumulación de riquezas a cualquier costo”, y el desocupado y el pobre pasan así a vivir en un literal infierno. La
ley de la selva, la ley de la máxima ganancia, las leyes de especulación financiera, componen la doctrina de la salvación
de la religión imperante. Una religión deshumanizante. Una religión que margina y le echa la culpa de esa marginación al propio
marginado. Es necesario que los agentes pastorales y sociales tomen cartas en el asunto, no es posible contribuir a la
salud psicológica y espiritual de una persona dejando de lado las causas que lo llevaron a su situación. “Para esto
es necesario el apoyo personal, familiar y comunitario, pero también una tarea profética de denuncia no sólo de los síntomas
sino también de las razones que originan tales males. Los mismos van en sentido contrario al proyecto de Dios para la vida
humana. Por lo tanto, la proclama del cambio de actitud de los poderosos debe hacerse presente en la prédica de la iglesia,
estimulando la participación de sus miembros y de mujeres y hombres honestos y competentes a comprometerse en la acción por
el bien común a distintos niveles”. (11)
8. Etica de exclusión versus
ética de inclusión La Biblia claramente se preocupa de los que padecen prejuicios y discriminación. La preocupación
de Jehová por los pobres, los huérfanos, las viudas y los oprimidos es claramente visible: Había leyes económicas a favor
de los sufrientes: "No rebuscaréis vuestra viña, ni juntaréis las uvas caídas. Para el pobre y el extranjero las dejaréis.
Yo Soy el Eterno vuestro Dios. (Lev. 19:10) Promesas de defensa y refugio de los oprimidos: El Eterno será refugio del
oprimido (Salmo 9:9) para defender al huérfano y al oprimido (Salmo 10:18) Exigencias de justicia restaurativa hacia el
oprimido: "Casa de David —así dice el Señor—: Juzgad de mañana con justicia, y librad al oprimido de mano del
opresor; para que mi ira no salga como fuego, y se encienda, y no haya quien apague, por la maldad de vuestras obras. (Jeremías
21:12) "Así dice el Eterno: Haced juicio y justicia, librar al oprimido de mano del opresor, no engañéis ni robéis al extranjero,
ni al huérfano, ni a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar. (Jeremías 22:3) Sin embargo, si vamos a ser
sinceros, tenemos que reconocer que la iglesia no siempre tomó estas exigencias del Señor como “sana doctrina”
sino que más bien hizo caso omiso de tales demandas. Hoy más que nunca es necesario plantear una pastoral de los que padecen
discriminación a causa de los prejuicios que la cultura occidental ha impuesto bajo excusas y barnices teológicos.
¿Qué es un prejuicio? Los judíos son todos tacaños. Los comunistas ateos.
Los católicos idólatras. Los Gitanos ladrones. Los villeros ladinos. Los piqueteros vagos. Los inmigrantes latinoamericanos
nos quitan trabajo...
... Si tuviéramos que mencionar todos los prejuicios que a lo largo de la historia nos invadieron
a los argentinos, podríamos decir como Lucas: “no alcanzarían todos los papeles del mundo”. Pero; ¿Qué es
un prejuicio? La palabra lo dice: un juicio previo al análisis objetivo. Tiene, sin duda un origen natural: es más fácil para
los hombres tratar con estereotipos que con individuos. Es más fácil decir “todos los judíos” que tratar con cada
judío como si fuera la primera vez que viera uno. El análisis totalizador (Todos los... son así) aunque tenga rasgos de
verdad, no deja de ser prejuicio. Pero también tiene sus principios psicológicos relacionados, sin duda, con las experiencias
personales, sociales y políticas como así también causas pedagógicas. a) Causas psicológicas: el narcisista, por ejemplo,
(hombre que se rasca para adentro) tiene la necesidad de excluir al diferente como forma de afirmar su ego. b) Causas
sociales: los países cuya inmigración es superior a la capacidad de absorción cultural. c) Causas políticas: el prejuicio
racial es una actitud social propagada entre la gente por una clase explotadora, a fin de estigmatizar a algún grupo como
inferior, de modo que tanto la explotación del grupo como la de sus recursos pueden justificarse (12) d) Causas pedagógicas:
relacionadas con la educación y el aprendizaje familiar y del grupo social.
Endogrupos
y exogrupos ¿A qué llaman los sociólogos endogrupos? Pues para definirlo sencillamente podríamos decir que a todo
grupo humano donde decir nosotros tenga el mismo significado: Nosotros los argentinos Nosotros los evangélicos Nosotros
los occidentales Nosotros los hombres... Cuando ese nosotros tiene un significado esencialmente idéntico, estamos
en presencia de un endogrupo. Cada individuo tiende a ver en su endogrupo las pautas necesarias para su seguridad y la
de sus hijos, que por lógica, pertenecen a su grupo en el cual encuentran los códigos necesarios para satisfacer sus propias
necesidades. ¿Es malo tener un grupo de pertenencia y referencia? Por supuesto que no, lo malo es cuando ese grupo es
excluyente: “En este foro de debate cristiano (me dijeron hace unos días atrás) no pueden opinar católicos”...
Esta frase aparentemente estéril de un moderador de un foro evangélico se me ocurre relacionarla con el pensamiento maquiavélico
que aconseja la “fabricación” de un enemigo en común con el fin de consolidar la unidad del grupo (algo parecido
a lo que hizo Hittler o hace Bush) También Sartre dice que “Para que un grupo se constituya hace falta un enemigo afuera
y un sospechoso adentro”. El enemigo exterior abroquela al grupo en torno a la propia integridad amenazada. El sospechoso
interno es vivido como un espía, alguien que mantiene algún tipo de nexo con el enemigo y que comparte con él el objetivo
de destruir al grupo. (13)
Lealtades concéntricas Pero ¿debe todo
grupo para existir crear un exogrupo como enemigo en común? Por supuesto que no. Ningún grupo necesita excluir al otro con
el afán de autoafirmarse, Muy por el contrario, podemos entender nuestro endogrupo como perteneciente a otro mayor en el sentido
concéntrico. Hace pocas décadas atrás la definición de argentino era: católico, blanco, conservador... excluyendo a los
negros, evangélicos y socialistas (por ejemplo) En la época de la dictadura infame, todo “diferente” era visto
como sospechoso y hasta enemigo. Hoy, podemos comprender que las minorías son parte de un todo que es el ser nacional. No
hay razón lógica para que los grupos (étnicos, culturales, etc.) se excluyan. Ningún nosotros en este mundo puede excluir
al vosotros.
8.- ¿Tiene la psicología pastoral que preocuparse por temas sociales?
No deberíamos preguntarnos si “tiene” sino si “puede”. ¿Puede existir una Psicología Pastoral
que no sea también pastoral y social? La respuesta que yo tengo es que no. El agente pastoral debe comprender mejor que
nadie la situación social, política y económica del grupo de su influencia. Sabiendo que su interlocutor es un “solista”
al que no podrá entender hasta estudiar la partitura de toda la orquesta. El agente pastoral debe convertirse pues en
un agente social que se relacione con todos los movimientos (cristianos o no) que luchan y trabajan por un cambio social que
colabore con la salud de su endogrupo. Decimos con certeza que “para que el asesoramiento pastoral sea eficiente
es necesario tener un conocimiento exacto de la situación del individuo hacia el cual se dirige nuestra acción pastoral”
(14) Ahora bien, para “tener un conocimiento exacto de la situación del individuo”, dijimos más arriba, tenemos
que conocer “la partitura de toda la orquesta” (el entorno social) Creo que la psicología pastoral pasa así de
ser sólo “asesoramiento pastoral” para ser un compromiso pastoral con el prójimo. En mi breve experiencia
pastoral, muchas veces he tenido la ocasión de entrevistarme con personas que venían a mí en busca de ayuda y consejo. Pero
fueron muchas más las veces que mi práctica pastoral me llevó al lugar de campo de la persona: conocer dónde vive, el por
qué de sus temores a la pérdida de trabajo, por ejemplo, la preocupación por qué comemos (o si comemos) mañana, qué me pongo,
como me visto, el comprender la situación social que lo invita a la droga o embriaguez, todo eso me ha ayudado a conocer mejor
a la persona en momentos de asesorarla. Bien dice el módulo 10 que el agente pastoral “debe saber escuchar”, por
eso (dijo un mapuche en una entrevista) Dios hizo al hombre con dos oídos y una lengua, para que escuche al prójimo más de
lo que habla...(15) No obstante considero que el “escuchar” al otro, el entenderlo, es también “caminar
junto con...” conocer las experiencias y praxis del otro.
9.- El ejemplo
en la praxis de Jesús Jesús tuvo entrevistas con personas; el ejemplo clásico sea tal vez el de Nicodemo. Sin embargo,
ese asesoramiento no fue teórico. De hecho, a Jesús no se lo conoce como el teórico del cristianismo. “No conoce la
teoría al estilo griego. No elabora algo parecido a un sistema filosófico o teológico. El actúa, realiza una praxis”.(16)
Es precisamente esa praxis de Jesús la que orienta la acción del cristiano. Veamos algunos ejemplos del Maestro:
1. La encarnación “Decir encarnación es decir compasión” (17). Y
decir compasión es decir “apasionarse junto con”... ”Hoy, cuando las multitudes padecen mil necesidades,
la iglesia necesita recordar su vocación solidaria. No se trata solamente de que ella ofrezca consuelo, sino también de que
busque la justicia. Su lugar no está entre la comodidad de los pocos sino entre las necesidades de los muchos” Es
el primer paso que debe dar el agente pastoral: contextualizarse con el pueblo, sentir sus pasiones, sus luchas, triunfos
y derrotas. En otras palabras: encarnarse Un ejemplo claro es la actitud de Ezequiel, hombre que teniendo un mensaje de Dios
hacia los cautivos de Tel Aviv, fue y se quedó mudo, atónito, “sentado con ellos donde ellos se sentaban” durante
siete días (Ezequiel 3:15). Porque parte del mensaje que Dios tiene, está en el “escuchar”, en el “sentarse
junto con”. Es parte del mensaje de Dios “encarnarse en el pueblo” como lo hizo Ezequiel. No habrá mensaje
de Dios si no hay ese “ida y vuelta” que significa la encarnación.
2.
Jesús sana y perdona (Mr. 2:1-12) Lamentablemente, el agente pastoral ha sido comprendido muchas veces como aquel
que hace exactamente lo opuesto: condena. Pero sabemos que la culpa (real o no) es agente de enfermedad. Sanar desde el
perdón es lo que Jesús dejó como ejemplo de praxis a todo agente social. Estas palabras se hacen más profundas en un contexto
que supera lo individual. Es sabido que el pobre en una sociedad exitista y consumista como la que vivimos, es visto como
culpable de todo delito que se le ocurra. Los ladrones, son pobres; los delincuentes de cualquier índole, son los pobres.
En un impuesto que prologa el intendente de San Isidro, por ejemplo, hablaba del cuidado que hay que tener con los “cartoneros”
porque toda la delincuencia “ingresaba” al partido por culpa de ellos. No es por supuesto en todos los casos pero
¿en cuantas oportunidades los pobres se culpan a si mismo por ser pobres, por su falta de “éxito”? ¿Cuántos pobres
“compran el discurso del poder”? Saber perdonarse y saberse perdonado. Saber que la opción de Jesús y la del
agente pastoral es precisamente una opción por los que sufren es sin duda un principio en el camino de la salud.
3. “Vestidos y vino Nuevos” El vino y tela nuevos nos hablan de la
creación de nuevas estructuras. No sirve de nada que aquel “perdonado en proceso de salud” ingrese a una iglesia
que reproduzca las mismas estructuras de opresión que colaboraron activamente en su estado de enfermedad y culpa. La iglesia,
debe crear caminos de salud a nivel social empezando desde las estructuras congregacionales. Es necesario que cada congregación,
cada cristiano en particular comprenda que a partir de ahora, en la nueva sociedad que comenzamos a construir, las estructuras
están al servicio del hombre y no a la inversa. Mientras el mundo enseña la doctrina alienante de que “primero están
las estructuras nacionales; luego las partidarias y por último los hombres” (Perón), el Maestro nos enseña con el
ejemplo de la sanidad en día de reposo (Mr. 2:23 – 28) que primero deben estar los hombres y luego las estructuras)
Conclusión (Cabe aclarar que debo concluir con el trabajo, de ninguna manera con el tema que es mi intención que quede
abierto para futuros debates. Al otro, a Borges es a quien le ocurren las cosas... de Borges tengo noticias por el
correo... No se cual de los dos escribe estas páginas. Jorge Luis Borges Cuenta Borges en uno de sus cuentos más maravillosos
que un hombre llegó hasta las ruinas circulares donde otrora se adoraba un dios que ya no recibe culto de mortales. Su idea
era una sola: crear en sus sueños un hijo real. Después de varios intentos fallidos, una noche aquella deidad le concede
en un sueño el hijo que tanto buscó y le pone dos condiciones: la primera es que ese hijo debe dedicarse por completo a la
restauración de su culto. La segunda es que no debe enfrentarse al fuego bajo ninguna circunstancia puesto que, al no quemarse
se daría cuenta que es un ser imaginario, irreal. Quiso el destino que el hombre en cuestión se enterara que la isla donde
su hijo estaba ardía en llamas y temió que se entere de la realidad así que emprendió la marcha con el objetivo de rescatar
a su hijo de aquella vergüenza. Llegado a la isla en llamas el hombre penetró en busca de su hijo y vio que tampoco a él lo
dañaba el fuego, comprendiendo de esa forma que también él era producto de la imaginación de otro.
Comprender quién
es el verdadero yo, es producto de toda una vida, pero, por supuesto, más difícil es, para aquellos que decidimos trabajar
por el prójimo, descifrar “quién es el verdadero tú”. Diferentes piedras se nos ponen en el camino: dificultades
psicológicas del otro y de nosotros. Dificultades sociales, políticas y culturales que quieren hacer del hombre un producto
manejable por una clase dirigente alienada y alienante. El actor pastoral de nuestros tiempos tiene una misión sin duda
mucho más complicada que el de las sociedades primitivas: tiene que trabajar por el hombre complejo que la posmodernidad ha
engendrado. Un hombre que trae aparte de sus propios problemas, todo un bagaje de presiones que buscan estandarizarlo para
convertirlo en oveja de la manada. Tiene que romper el velo y mirar cuales son las estrategias del “enemigo de las almas”
para proponer un plan de lucha que bajo ningún punto de vista puede ser una estrategia estandarizada en tiempo y espacio.
Tiene que asumir su rol profético de denunciar la idolatría contemporánea, el fetichismo que hace del dinero un dios y del
hombre una mercancía.
NOTAS: (1) Un análisis amplio del tema lo hace Juan Luis Segundo en su obra “Teología
abierta para el laico adulto T2 pg. 54 a 57, ediciones Carlos Lohle.
(2) Modulo 4 – Curso “Cuidando el
rebaño del Señor
(3) Juan Luis Segundo, Ob. Cit. Pg. 59 (negritas nuestras)
(4) Erich Fromm, el miedo a la
libertad pg.33, Paidós 1974
(5) Orwell, 1984
(6) Chomsky (para principiantes) pg.75
(7)Alfredo Moffat,
Breviario
(8) Elsa Tamez, Contra Toda Condena,pg. 146 (ed. DEI)
(9) Licenciado Hugo Santos, publicado en la
página Web Psicopastoral/Cristianet.
(10) Id.
(11) Id.
(12) A. Rose; Antisemitismo. Citado Por Gordon
W. Allport en La Naturaleza del Prejuicio pg. 233
(13) Alfredo Moffat, Psicólogo Social
(14) Módulo 10- Curso
“Cuidando el rebaño del Señor”.
(15) Periódico De Pura Gracia
(16) Rubén –Dri, Insurrección
y Resurrección (de próxima aparición)
(17) Harold Carmona, Hacia una espiritualidad evangélica comprometida, Kairós,
pg.47 id
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